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Historia de la ciudad

Primera ciudad de Normandía con 193.000 habitantes

En la Edad Media, la desembocadura del Sena estaba situada bajo dominio de los puertos de Harfleur y Honfleur : su aislamiento, junto con las ambiciones territoriales y comerciales de Francisco I, favoreció la emergencia del puerto de Le Havre, que enseguida se convirtió en una ciudad de fundación real en el siglo XVI.

A partir del siglo XVIII, el enriquecimiento de los armadores, gracias al comercio con las colonias, suscitó una prosperidad sin precedentes. Este crecimiento llevó a Luis XVI a ordenar la construcción de una ciudad nueva en el Norte.

En 1852, presionado por un centro superpoblado, Napoleón III decidió derribar las murallas, sustituirlas por grandes boulevares y anexionar los municipios vecinos. Con el auge de los trasatlánticos, Le Havre se convirtió en una gran ciudad industrial con un puerto dedicado al comercio de materias primas (algodón, café, especias, maderas exóticas, etc.) y al transporte de pasajeros.

Después de 1944, Le Havre cambió de nuevo. Se encargó al arquitecto Auguste Perret la reconstrucción de las 150 hectáreas del centro-ciudad . Allí aplicó los principios del clasicismo estructural, al combinar el uso de hormigón armado con los preceptos clásicos. Desde julio de 2005, este conjunto representativo con una excepcional coherencia se incluye en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Fruto de su historia marítima y portuaria, el patrimonio de Le Havre relata una epopeya urbana realizada por grandes arquitectos: Bellarmato, Thibault, Lamandé, Perret, Niemeyer y, muy pronto, Reichen & Robert, así como Nouvel

¡Le Havre una ciudad, un lugar por descubrir!